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"Nada podemos esperar sino de nosotros mismos"   SURda

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31-08-2020

 

La educación virtual y el coronavirus

 

SURda

Notas

Opinión

 

Marcelo Marchese

 

De igual manera que un trauma no es tanto el hecho en sí sino más bien cómo se interpreta, el Coronavirus no es tanto un virus peligroso, sino las medidas que a partir de su eventual peligro se han adoptado, medidas que repercuten en la salud, en la psique (que incide en la salud) la política y la economía.

 

De igual manera que el trauma se anuda a interpretaciones anteriores a anteriores traumas, las medidas derivadas del Coronavirus se anudan a interpretaciones anteriores a anteriores traumas sociales, o para decirlo de manera más directa, a nuestro estado anterior de pensamiento o indefensión.

De igual manera que el trauma, el nudo que se establece en el tejido de la psique, repercute en la psique a futuro y en particular, la determina a la hora de enfrentar nuevos traumas, el inédito encierro de la humanidad debilitará a la humanidad ante futuros desafíos. Jamás, en tan poco tiempo y de forma tan extensa, se había logrado reducir las fuerzas anímicas de la humanidad.

La clave del daño perpetrado radica en el distanciamiento social, cuando precisamente las conquistas de la humanidad devienen de su carácter social. El hombre es el animal que nace más desprotegido de toda la naturaleza, salvo, precisamente, por el cuidado que hace de la criatura la madre, la familia, y a la postre, toda su comunidad, que además se ampara en todo lo que ha construido la humanidad.

Fue nuestro carácter gregario lo que nos permitió bajar de los árboles y enfrentar a los leones y vencerlos, y nuestro carácter gregario permitió el desarrollo de la economía y por último, el carácter gregario permite la mayor conquista del hombre, sus herramientas culturales, la suma de conocimientos y técnicas en todos los terrenos de la creación material, intelectual y espiritual humanas. Sin cultura, sin toda la cultura heredada desde que tenemos habla, el hombre no sería nada.

La cultura se construye de forma social, se transmite de forma social y se ejerce de forma social, y esta elaboración, esta construcción y este ejercicio se realiza por una cantidad de vehículos entre los cuales debemos contar con la llamada educación formal, que se distingue de la educación que uno recibe por fuera de las instituciones emanadas o reguladas por el Estado.

La educación formal en tiempos del Coronavirus ha significado un profundo avance de la educación virtual con los siguientes perjuicios.

 

1- Menor transmisión de conocimientos

Empezando porque no todos los estudiantes tienen un celular adecuado para participar y siguiendo porque aunque lo tuviesen, no necesariamente participan, pueden hacer como que están en clase mientras hacen cualquier otra cosa, pero esto, con ser evidente, no es lo más grave. Supongamos que los problemas técnicos, o de pobreza, se resolvieran, y supongamos que los estudiantes tuvieran ardientes deseos de seguir el curso (el uso de la palabra "deseo" en cuanto a enseñanza formal es una imprudencia) en esos casos, jamás la comunicación virtual equipararía la sinergia que podría generarse en un aula donde la gente se comunica, se mira, se huele y siente. Sería como equiparar una asamblea virtual y una asamblea donde la gente además de pensar y debatir, vibra.

No se trata aquí sólo de que el docente vea el rostro de los estudiantes para evaluar si lo están siguiendo, se trata de poner en juego las fuerzas gregarias de la humanidad para potenciar el proceso de aprendizaje. Como experiencia de vida, con toda certeza que el lector preferiría que su cumpleaños se realizara en un lugar con sus seres queridos, y no que fuera un cumpleaños a modo de farsa vía zoom. Sus invitados preferiríamos lo mismo.

 

2- Menor construcción de conocimientos

Una cosa es aprender oyendo, o de modo pasivo, y otra cosa es aprender haciendo. Oír es fundamental, pero cuando el hombre se aplica a hacer, pone más cosas de sí en juego, por lo que el aprendizaje se construye desde esas cosas que pone de sí en juego. Aquí no sólo es necesario el intercambio vertical entre docente y alumno, sino también el contacto horizontal entre alumnos, que en el caso de una comunicación virtual es algo así como la sombra de un fantasma de un sueño proyectada en la bruma, con respecto a la excitación (y uso de esta palabra con toda consciencia) que viven una serie de primates sin cola apenas se juntan.

 

3- Menor desarrollo del método de aprendizaje

No sólo importa saber quién fue Cervantes o cómo se realiza la regla de tres, también importa que el estudiante elabore su propia manera de conocer, o que el sistema educativo ayude al estudiante a desarrollar su propia y exclusiva manera de conocer. Si buscamos que el estudiante incorpore su herencia cultural, si buscamos que el estudiante luego brinde su saber en la elaboración de bienes necesarios para todos, que participe activamente como ciudadano de nuestra República, y que desarrolle su talento natural para beneficio de todos y de sí mismo, es clave que en el proceso de aprendizaje se incluya el aprender a aprender, lo que implica aprender a pensar y aprender a hacer.

 

4- Disminución de la masa docente

Un fantasma recorre el mundo, el fantasma del fin del trabajo. La tecnología, dependiendo de cómo la usemos, puede ser enormemente buena o enormemente mala. Si se profundiza la enseñanza virtual, terminaremos con un sólo docente que dará un curso específico para millones de alumnos, y con un sólo docente que habrá grabado un curso que se emitirá luego por quién sabe cuántos años, con lo que él mismo y todos los demás docentes serán arrojados al basurero de la Historia. "Nos ahorraremos el costo de pagar funcionarios públicos", dirá el acérrimo e irracional enemigo del Estado ¿Eliminar funcionarios públicos en esta función vital? ¿Para qué? ¿Para hacer como que enseñamos en tanto los estudiantes hacen como que aprenden? ¿Esos docentes expulsados por "el avance de las comunicaciones", no formarán parte de una inmensa masa de expulsados de otras áreas de la economía gracias "al maravilloso avance de la tecnología"?

 

5- La muerte de la libertad de cátedra

Si un sólo docente o un robot con inteligencia artificial (un oxímoron grande como una vaca) dicta un cuso para millones, se estaría logrando el sueño de todo régimen fascista. Incluso si el docente fuera el mayor sabio del mundo sería profundamente empobrecedor. La libertad de pensamiento se encuentra expuesta a un peligro como no había ocurrido en los últimos siglos. Las ideas, para fortalecerse, necesitan de la lucha. En esta región de la actividad humana, así como en todo lo demás, exuberancia es belleza. Este camino que conduce a la imposición de la verdad única, condice con el tsunami de censura que se viene aplicando en las redes sociales, y condice con algo que aún no se ha avizorado: la decadencia del soporte libro con respecto a los ebooks no sólo implica una relación menos intensa con la letra escrita, sino que implica el riesgo de la pérdida de la "prueba", de las innumerables pruebas que constituyen los libros. Cuando todo sea digital, un simple botón podrá eliminar a un autor, una historia, una cultura.

 

6- La crucifixión de las fuerzas anímicas del hombre

Este sexto punto es más importante que la suma de todos los otros puntos. Por larga experiencia sé que será el menos aceptado o el menos comprendido.

¿Alguien duda que esos niños en sus plásticos no están recibiendo una perversa visión de su sexualidad y de la sexualidad de "su oponente"? Éste es el punto más nefasto de la normalidad que nos quieren imponer. El "otro" pasa a ser un peligro. Esa imagen ha sido tomada de un país profundamente disciplinado, el problema es que la tendencia histórica, acelerada gracias al Coronavirus, indica que lo que se vivió ayer en las sociedades más disciplinadas, se vivirá mañana en todas las demás. Eso es el progreso, un veneno inficionado en las arterias del hombre. Esos niños en sus plásticos son el paso intermedio antes de arribar a la plena educación virtual. Alcanza ver los deseos de un niño de cinco años por estar con sus compañeritos de escuela para advertir la necesidad de socializar que tiene un niño, pues cada uno de nosotros solos no valemos nada, y esto no es algo que refiere sólo a nuestra capacidad intelectual, sino que refiere al conjunto de nuestras fuerzas anímicas sobre las cuales se erige nuestro razonamiento y se erige todo.

Para comprender cómo el hombre ha dejado que avasallen sus libertades y que arruinen su vida con medidas inhumanas, debemos considerar la previa merma del pensamiento crítico, debemos considerar cómo el miedo paraliza a cualquier mamífero, pero debemos también considerar una rémora que atenaza al hombre y lo obliga a doblar la cerviz hasta morder el polvo: la culpa.

La culpa, que incluye al miedo, la culpa, que abarca toda la geografía del ser humano, la culpa, que aborta la acción antes de insinuarse y si logra insinuarse, constituye un "pecado del pensamiento", y la culpa, que es invisible, pues uno puede vivir toda su vida sin saber que siente culpa, de igual manera que puede vivir toda su vida sin saber que vive bajo la presión del aire.

El pensamiento es esclavo de la pasión. Aniquiladas las fuerzas anímicas de la humanidad, quedaremos inermes, sin ideas y expuestos a ser piezas de la máquina. La culpa es la lepra en la piel del deseo. En el fondo, sólo hay aquí una cuestión: la lucha entre la culpa y el deseo. Esta lucha es la verdadera lucha de la humanidad desde hace milenios, sólo que ahora ha llegado a su fase decisiva.

Fuente: https://www.uypress.net/auc.aspx?107225

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